Nuevas fricciones internas sacudieron al Partido de la Liberación Dominicano en agosto de 2026, cuando dirigentes cuestionaron la forma en que la dirección promueve la consulta prevista para el 18 de octubre con miras a las elecciones de 2028.
El malestar escaló tras un debate de precandidatos en Nueva York, al que algunos participantes acusaron de recibir poca cobertura institucional. La Comisión Organizadora de la Consulta (CONAP) respondió que las actividades individuales no implican respaldo oficial del partido.
Figuras como Francisco Domínguez Brito y Abel Martínez han rechazado el calendario del proceso por considerarlo incompatible con las leyes electorales, mientras la cúpula peledeísta insiste en que la consulta se rige por los estatutos internos.
Analistas advierten que, si las diferencias no se canalizan, el PLD podría repetir episodios de división que en el pasado debilitaron su capacidad electoral frente al oficialismo.